Me despido de Facebook “Hola Twitter”

@majofesa

Pues sí, como lo dice el título de esta entrada…, me despido de Facebook. Era una decisión que ya venía vislumbrando desde hace un par de meses.

Pero finalmente hoy me decidí: me despido de Facebook. Y ni siquiera me pondré triste ni sucumbiré  ante el chantaje sentimental de la página que, con tono de melodrama barato, me preguntará si estoy seguro de tomar tal trascendental decisión (cual si fuera la elección de una carrera o el mismísimo matrimonio). Yo responderé que sí, que estoy plenamente seguro, y como entre sus opciones para indicar la razón del abandono no encuentraré alguna que se ajuste a mi razón, seleccionare “otra” y teclearé en el cuadro de texto la razón verdadera: “la abandono simplemente porque quiero”. Finalmente, con todo el dolor de su corazón versión 5.0, Facebook me dará un sentido adiós, no sin antes recordarme que mis 94 amigos, esos que he venido cosechando a fuerza de tantos y tantos clicks para aceptar solicitudes a granel; esos que alguna vez conocí, pero que después de varios años perdimos contacto, contexto e interés común; esos amigos de foto y comentario fugaz; esos que festejan tu cumpleaños porque Facebook se los recuerda y no porque ellos lo tienen presente; si, esos amigos, “grandes” amigos… todos ellos “me extrañarán…”, ¿acaso he muerto y no me he dado cuenta?

Así es, estimados amigos, me despido de Facebook; y me despido de todo lo siguiente:

Me despido de los amigos y amigas cuya foto del perfil es de sus mejores años, cuando aún tenían pelo, estaban delgados, no usaban lentes, no tenían papada, eran solteros y/o más felices. No aceptaron el paso del tiempo y prefirieron ser recordados como eran antes. Gracias de verdad por mantener vivo en mi memoria el recuerdo de su eterna juventud.

Me despido de los amigos y amigas que hicieron de su muro un portal de noticias con lo último del acontecer nacional e internacional. Créanme, estimados amigos (ahora ex-amigos): de no haber sido por vosotros, no hubiera sobrevivido en la maraña de información que vomitan los portales de noticias. Lástima que todos ustedes consultaran los mismos portales…, y que todos los portales publicaran las mismas noticias, que les son vendidas por las mismas agencias.

Me despido de los amigos y amigas que, con el estandarte de líderes de opinión, supieron exponer temas de extrema relevancia y hacer de Facebook una trinchera de ideas y propuestas brillantes, que inmediatamente encontraban eco entre sus múltiples seguidores que, con asombro y admiración, los encumbraron hacia la más alta esfera del pensamiento revolucionario, en agradecimiento por haberlos iluminado en la oscura senda del mundo virtual, y por haberles desprendido el antifaz de la ignorancia. Lástima que su crítica rencorosa, carente de fundamentos y siempre tendenciosa sirviera solamente para constatar que la conveniencia es la madre de todas las posturas críticas.

Me despido de los amigos y amigas que iluminaron mis días con su arcoiris de entusiasmo, bondad, felicidad, armonía, plenitud, esperanza y fe; esos amigos que sabían encontrar en todo comentario, foto, enlace o video la belleza de la vida, y que automáticamente sellaban su condición de próceres del optimismo al dar click en la manita con pulgar hacia arriba (“me gusta”!); así es, esos amigos que además se levantaban siempre con ánimo, enviaban saludos, felicitaciones, buenos deseos, palabras de amor a sus seres queridos, palabras de aliento al deprimido y desvalido, los mejores augurios para el desventurado… Lástima que la miel sea tan empalagosa, y que yo tenga antecedentes de diabetes.

Me despido de los amigos y amigas que hicieron de su muro una expresión de sus aspiraciones artísticas ocultas (por no decir reprimidas). Es una lástima que a final de cuentas hubieran errado la carrera y el destino los obligara a convertirse en contadores, administradores, abogados, licenciados en comunicación o en informática. De verdad que qué injusta es la vida…

Me despido de los amigos y amigas que, con el espíritu infantil y adolescente que siempre supieron conservar, dieron rienda suelta a su imaginación y fantasías al publicar sus más queridos recuerdos: ligas hacia videos de antaño, fotos infantiles, comentarios sobre lo último en play station, rock band, peticiones de ayudas en juegos (la maldita granja!), y todo lo que llama la atención de un adolescente de 35, 40 o más años.

Y créanme: siento que me he quitado un peso de encima. Ahora me siento un poco más libre (si, sólo un poco, todavía me falta quitarme el lastre que significa ser el “grinch” de la red social más utilizada del mundo).

Pero la verdad, ni me importa ser grinch, ni me importa Facebook. Por eso lo abandoné.

A partir de ahora solo “Twitter” @majofesa

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